miércoles, 21 de abril de 2021

APEGO NATURAL vs. DEPENDENCIA EMOCIONAL/BIOLOGÍA SALUDABLE Y TRAUMA PSICOLÓGICO


Todos, aún en nuestra adultez, conservamos aspectos “mamíferos” de nuestro cerebro, desde donde provienen las señales más elementales de alerta y protección de nuestra integridad física y emocional, por ejemplo, activándonos la necesidad de afianzamiento de nuestros vínculos de “clan” en nuestro territorio “seguro”.

Es desde ahí que poseemos una tendencia natural a crear apego hacia las personas que amamos, o hacia aquellos que simplemente nos inspiran confianza y decidimos ingresar a nuestra vida personal. Esto, en principio, es saludable, responde a un mecanismo elemental de protección de nuestra especie.

No obstante...

CRUZAR LAS FRONTERAS DESDE EL APEGO NATURAL HACIA LA DEPENDENCIA EMOCIONAL, REFLEJA ASPECTOS DE NUESTRA HISTORIA DE VIDA PERSONAL QUE REQUIEREN COMPRENDERSE E INTEGRARSE CONSCIENTEMENTE.

Veamos.

Aproximadamente hasta los 7 años de edad, el fortalecedor vínculo entre el niño y sus progenitores y/o cuidadores, se nutre a partir de estas actitudes y comportamientos:

  • estando presentes física y afectivamente en la vida del niño;
  • atendiendo sus diálogos, mostrándole interés;
  • facilitándole la expresión adecuada de sus mensajes, sentimientos y emociones aflictivas, conflictivas o placenteras, así como la disposición a disentir equilibradamente y llegar a acuerdos satisfactorios para ambas partes (el progenitor/cuidador y el niño);
  • ofreciéndole contención e incondicionalidad desde la conexión amorosa;
  • incentivando el desarrollo de sus capacidades en la medida en que aprende a desenvolverse y responsabilizarse por sus pequeñas rutinas personales, del hogar y escolares;
  • apoyándole a descubrir sus intereses, gustos, afinidades, aquello que se le da bien hacer, le fortalece y que disfruta haciéndolo... 

En general, todo aquello que le muestre al niño su valía, le afiance su identidad, le facilite conocerse y comprenderse tanto a sí mismo como a los demás, le enseñe a comunicarse y escuchar asertivamente, y así, se le incentive su pleno desarrollo desde sí, desde quien es.

Esto es lo que va modelando la RELACIÓN DE APEGO AFECTIVO SALUDABLE y desarrollando la estima, confianza y respeto del niño por sí mismo, lo cual le permitirá irse “soltando” y fortaleciéndose en su relativa independencia, progresivamente.

Cuando, por el contrario, esta RELACIÓN DE APEGO SALUDABLE en la infancia, no se da, sino que en su lugar:
  • por exceso de control de los padres o cuidadores, se le impide al niño que aprenda a desenvolverse por sí mismo en sus pequeñas rutinas;
  • se le sobre-exige aprendizajes y un nivel de independencia que lo estresa y lo sobrecarga;
  • no se le facilita comprender, sentir y expresar adecuadamente su temor, ira, tristeza, alegría... o, peor aún, se le castiga por ello;
  • el niño no siente la presencia afectiva y/o física, ni el apoyo incondicional de quienes lo acompañan en su crecimiento;
  • se le irrespeta, se le condiciona el afecto ("te quiero sólo si tú... haces-dices-eres esto"), se le humilla, ridiculiza, se le maltrata verbal, emocional y/o físicamente;

...entonces, a futuro, la DEPENDENCIA EMOCIONAL será uno de sus retos por superar... crecerá como un ser debilitado, que muy probablemente haya aprendido a percibirse y tratarse a sí mismo y a otros como lo hicieron con él; que no habrá logrado descubrir, creer en y desarrollar sus propias capacidades, gustos y preferencias, así como reconocer cuándo es capaz de realizar algo por sí mismo y cuándo requiere verdaderamente del apoyo de otros; no se amará a sí mismo incondicionalmente, por lo cual siempre se sentirá insatisfecho, "insuficiente", y así buscará saciar este gran vacío interno a través de aquellos a quienes quiere, lo cual nunca ocurrirá...

Así que, en estos casos, es de vital importancia reconocer y emprender la tarea de sanar vivencias tempranas de sobreprotección y sumisión, abandono afectivo, maltrato, abuso, sobre-exigencia, etc. permitiéndose aprender a vivir desde el amor incondicional hacia sí mismo, de modo autodependiente e interdependiente, y no "dependiente-de-solo-una-fuente-de-afecto-y-seguridad-externa" en una búsqueda sin término que inconscientemente intenta recrear la historia originaria, una y otra vez, con la ilusión de recuperar aquello que de pequeño tanto se anheló y nunca llegó.


Dedicar el tiempo que requieras, única y exclusivamente, para entrenarte en estar en conexión contigo mismo, desde adentro, sentirte a gusto y disfrutar de tu mundo interno, sanar tus heridas emocionales y desarrollar el hermoso y valioso sentimiento de amor por quien eres, representa una de las mejores decisiones de tu vida, a favor de tu salud, bienestar y desarrollo evolutivo. Y si en este proceso sientes que requieres apoyo, no dudes en buscar la mejor opción terapéutica profesional que esté a tu alcance.




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